INTRODUCCIÓN A LA ORACIÓN     

      La oración es un encuentro del hombre con Diós. En la lectura de la biblia, Diós nos habla directamente a nosotros: "Leer la Sagrada Escritura es pedir consejo a JESÚS" (San Francisco de Asís). En la oración somos nosotros los que hablamos con Diós. Abre tu corazón a Diós y déjate iluminar por el Espíritu Santo. Medita tus oraciones. Notarás su Presencia y su Paz. Esta sensación es aún mayor ante el Sagrario. No dejes pasar de largo una oportunidad de visitarlo ante el Sagrario, pero ora frecuentemente allá donde te encuentres.

COMUNIÓN ESPIRITUAL

Para cuando no se puede recibir a Jesús en la Eucaristía.

Consiste en orar con fe y con amor, expresando el deseo de recibir a Nuestro Señor Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía y pidiendo recibirlo espiritualmente. 

Se puede rezar en todas partes y no es necesario estar confesado, aunque sí arrepentido de los pecados.




ORACIONES DESPUES DE LA COMUNIÓN

Acción de gracias:
Te doy gracias, Señor, por haber podido recibirte hoy, y te agradezco de todo corazón tu cariño, tus desvelos, tus dones.
Gracias por la vida y por todas las cosas que me has concedido.
Gracias por la fe y por la educación cristiana que estoy recibiendo.
Gracias por mi familia, por mis amistades y por toda la gente que me quiere.
Peticiones:
Te pido que esta Comunión me dé fuerzas para amarte más y para mantenerme cerca de Ti durante todo el día.
Te pido por la Iglesia, por el Papa, por el Obispo de esta diócesis, por todos los sacerdotes, especialmente por mi párroco, por los enfermos.
Te pido por mis padres, por mis hermanos, por mis abuelos, por mis profesores, por mis amigos y compañeros.
Te pido por mis familiares difuntos.
Deseos y aspiraciones:
Ayúdame a estudiar por Ti, a trabajar por Ti, a esforzarme en todo por Ti: que todo lo haga por tenerte contento.
Señor, ayúdame a ocuparme de los demás y a procurar acercar a todos a Ti, para que te conozcan y te amen.
Invocaciones al Santísimo Redentor:
Alma de Cristo, santifícame,
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
para que con tus santos te alabe,
por los siglos de los siglos. Amén.
Alabanzas:
Bendecid al señor todas sus obras, alabadle por mí eternamente.
Ángeles todos, bendecid al señor, alabadle por mí eternamente.
Santos todos, bendecid al Señor, alabadle por mí eternamente.
Hombres todos, bendecid al Señor, alabadle por mí eternamente.
Sol, luna, estrellas y criaturas todas, bendecid al Señor, alabadle por mí eternamente.
Que el cielo y la tierra toda bendiga al Señor, que ha hecho tantas maravillas. Amén.
Oración de Alexia:
Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras.
Oración de petición:
Haz que yo sepa convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas.
Señor, que nos haces participar del milagro de la Eucaristía:
te pedimos que no te escondas, que vivas con nosotros, que te veamos, que te toquemos, que te sintamos, que queramos estar siempre junto a Ti, que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos.
Oración de abandono:
Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro, lo pequeño y lo grande, lo poco y lo mucho, lo temporal y lo eterno.


CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Credo.

En las cuentas del Padre Nuestro se dice:

Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en expiación de nuestros pecados y los del mundo entero.

En las cuentas del Ave María se dice:

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Para terminar se dice tres veces:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

"Señor Jesucristo, Hijo del Padre,
manda ahora tu Espíritu sobre la tierra.
Haz que el Espíritu Santo habite en el corazón de todos los pueblos,
para que sean preservados de la corrupción, de las calamidades
y de la guerra.

Que la Señora de todos los Pueblos, María Santísima,
sea nuestra Abogada
. Amen."


LA SANTA MISA EXPLICADA POR SAN PÍO DE PIETRELCINA(Testimonio del P. Derobert, hijo espiritual del Padre Pío)


Él me había explicado poco después de mi ordenación sacerdotal que celebrando la Eucaristía había que poner en paralelo la cronología de la Misa y la de la Pasión. Se trataba de comprender y de darse cuenta, en primer lugar, de que el sacerdote en el Altar es Jesucristo. Desde ese momento Jesús en su Sacerdote, revive indefinidamente la Pasión.

Desde la señal de la cruz inicial hasta el ofertorio es necesario reunirse con Jesús en Getsemaní, hay que seguir a Jesús en su agonía, sufriendo ante esta "marea negra" de pecado. Hay que unirse a él en el dolor de ver que la Palabra del Padre, que él había venido a traernos, no sería recibida o sería recibida muy mal por los hombres. Y desde esta óptica había que escuchar las lecturas de la misa como estando dirigidas personalmente a nosotros.


El Ofertorio, es el arresto. La Hora ha llegado...

El Prefacio, es el canto de alabanza y de agradecimiento que Jesús dirige al Padre que le ha permitido llegar por fin a esta "Hora".


Desde el comienzo de la Plegaria Eucarística hasta la Consagración nos encontramos ¡rápidamente! con Jesús en la prisión, en su atroz flagelación, su coronación de espinas y su camino de la cruz por las callejuelas de Jerusalén teniendo presente en el "momento" a todos los que están allí y a todos aquellos por los que pedimos especialmente.

La Consagración nos da el Cuerpo entregado ahora, la Sangre derramada ahora. Es místicamente, la crucifixión del Señor. Y por eso el Padre Pío de Pietrelcina sufría atrozmente en este momento de la Misa.

El Padre Pío decía celebrando la Santa Misa: nos reunimos enseguida con Jesús en la Cruz y ofrecemos desde este instante, al Padre, el Sacrificio Redentor. Es el sentido de la oración litúrgica que sigue inmediatamente a la Consagración.

El "Por él, con él y en él" corresponde al grito de Jesús: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu". Desde ese momento, el Sacrificio es consumado y aceptado por el Padre. Los hombres, en adelante, ya no están separados de Dios y se vuelven a encontrar unidos. Es la razón por la que, en este momento, se recita la oración de todos los hijos: "Padre Nuestro....."

La fracción del Pan marca la muerte de Jesús.....

La intinción, el instante en el que el Padre, habiendo quebrado la Hostia (símbolo de la muerte...) deja caer una partícula del Cuerpo de Cristo en el Cáliz de la preciosa Sangre, marca el momento de la Resurrección, pues el Cuerpo y la Sangre se reúnen de nuevo y es a Cristo vivo a quien vamos a recibir en la comunión.

La bendición del Sacerdote marca a los fieles con la cruz, como signo distintivo y a la vez como escudo protector contra las astucias del Maligno....

Se comprenderá que después de haber oído de la boca del P. Pío tal explicación, sabiendo bien que él vivía dolorosamente esto, me haya pedido seguirle por este camino...lo que hago cada día...¡y con cuánta alegría!.


BENDICION

NUMEROS 6, 25-26

(Bendición de San Francisco)

El Señor te bendiga y te guarde,
El Señor haga resplandecer
Su Rostro sobre tí
y te conceda lo que pidas.
Vuelva hacia tí Su Rostro y te de la paz.


ORACION DE ENTREGA A DIOS

(Charles d Foucauld)

Padre, me pongo en tus manos,
haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal que tu voluntad se cumpla en mí,
y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Padre.

Te confío mi alma,
te la doy con todo el amor
de que soy capaz,
porque te amo.

Y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.