Dios ha eligido a lo largo de la historia de la humanidad a hombres y mujeres para encargarles misiones muy importantes. A Santa Margarita María de Alacoque le reveló como quería que los hombres se consagraran a su Sagrado Corazón. Voy ha hacer un extracto conciso que espero que os sirva de ayuda.

CONSAGRACIÓN PERSONAL AL CORAZÓN DE JESÚS

      La consagración es un pacto que nos propone Jesús:

-"Cuida tú de mi honra y de mis cosas, que mi corazón cuidará de tí y de las tuyas". No tengas miedo a salir perdiendo. Yo soy tan condescendiente y benigno en los tratos que cualquiera pensaría que me engañan los que pactan conmigo. Yo no quiero compromisos que te ahoguen; quiero amor, generosidad, paz...

      El pacto tiene dos partes, una que me obliga a Mí, y otra que te obliga a ti. A Mí, cuidar de ti y de tus intereses, a ti, cuidar de Mí y de los míos. ¿Verdad que es un convenio muy dulce?

PARTE I: YO CUIDARÉ DE TI Y DE TUS COSAS

      Para esto es necesario que todo lo remitas plenamente a la disposición de mi suave providencia y que me dejes hacer: que no andes vigilándome para ver y examinar lo que hago, que no me pidas cuenta de ningún paso que dé, pues aunque parezca a primera vista que te va  a ser perjudicial, te digo que te hallas en buenas manos.

      Cuando me ofrezcas tus cosas no la hagas con el fín de que yo las arregle a tu gusto, porque eso ya es ponerme condiciones y proceder con miras interesadas, sino para que las arregle según me parezca a Mí; para que proceda en todo como Dueño y como Rey, con entera libertad. Tú solo ves el presente. Yo veo lo futuro y el largo plazo. En ocasiones, para probar tu fe y confianza en Mí y hacerte merecer gloria, permitiré de momento, con intención deliberada, el trastorno de tus planes.

      No por esto te abandones al fatalismo quietista y descuides tus asuntos interiores. Debes seguir como ley aquel consejo que os dejé en el Evangelio: "cuando hubierais hecho cuanto se os había mandado, decid: siervos inútiles somos". En cualquier asunto tomarás todas las diligencias que puedas, como si el éxito dependiera de ti solo, y después me dirás con humilde confianza: "Corazón de Jesús, hice según mi flaqueza, cuanto buenamente pude; lo demás ya es cosa tuya, el resultado lo dejo a tu providencia".

PARTE II: CUIDA TÚ DE MI HONRA Y DE MIS COSAS

      ¿Sabes cuales son mis intereses? Yo, hijo mío, no tengo otros que las almas; estas son mis intereses y mis joyas y mi amor; y quiero establecer el imperio de mi amor en todos los corazones, y lo que faltan son apóstoles: dame un corazón tocado con este divino imán y verás que prontamente quedan imantados todos.

   ¡Qué fácil es ser mi apóstol!:

-1º.LA ORACIÓN: Pedir al cielo mi reinado contínuamente, pedirlo a mi Padre, pedírmelo a Mí, a mi Madre, a mis Santos. Pedirlo en la Iglesia, en casa, en la calle, en el trabajo... ¡Que reines Corazón Divino!  Repite esta exclamación todo el día, a cualquier hora.

-2º.EL SACRIFICIO: Acepta cuantos disgustos, malos ratos, tristezas... se te crucen en el camino y ofrécemelos porque Yo reine. ¡Que apostolado tan rico! Hijo mío, la cruz es lo que más vale, porque es lo que más cuesta. También puedes ofrecer sacrificios porque Yo reine.

-3º.OCUPACIONES DIARIAS: Las ocupaciones diarias hechas con cuidado y esmero pueden convertirse en trabajos apostólicos, puedes ofrecérmelos. Si, hijo mío, todo depende de la intención con que se haga. Debes esforzarte, aunque con paz, por ser cada día más santo, porque cuanto más lo seas, tendrá mayor eficacia lo que hicieres por mi gloria.

-4º.LA PROPAGANDA: A veces puedes prestar tu favor a alguna empresa de mi Corazón Divino; recomendar tal o cual práctica a las personas que están a tu alrededor, a fin de que se entreguen a Mi como te entregaste tú. Y si tienes dificultad en hablar, un folleto no la tiene. Colócalo otras veces en un sobre y envíalo de misión a cualquier punto del globo. ¡Cuantas almas me han ganado donde menos se pensaba, estos misioneros errabundos!

LA REPARACIÓN

      ¿Quieres amarme de veras? Dos cosas hace el amor: procurar todo el bien de que carezca a quien se ama, y librarle del mal que sobre él pesare. Con el apostolado me procuras el bien, me das las almas; con la reparación me libras del mal, lavas mi divino honor de las manchas que le infieren los pecados. Las mismas oraciones, sacrificios, acciones de cada día y propaganda entusiasta que sirven de apostolado, sirven de reparación si con esa intención se hacen. ¡Que reines, perdónanos nuestras deudas! ¡Porque reines y por lo que te ofendemos!, han de ser jaculatorias que siempre estén en tus labios. Dos oficios principales tuve en la vida terrestre; el de Apóstol, que funda el reino de Dios, y el de Sacerdote y Víctima que expía los pecados de los hombres. Quiero que los mismos tengas tú. Con la devoción a mi Corazón Divino pretendo hacer de cada hombre una copia exacta mía, un pequeño redentor.

¡Qué sublime y que honroso para tí!


     Ahora os dejo un link donde podéis encontrar el texto completo: 

http://www.santisimavirgen.com.ar/consagracion_a_jesus.htm